Migrantes: el sueño de un futuro mejor lejos de casa

Dejar atrás a la familia y los orígenes siempre es una decisión complicada. Los migrantes que salen de sus países tienen que empezar desde cero. La mayoría cuentan tan solo con su experiencia personal y profesional, y con algunos ahorros para subsistir.

Esa es la realidad de muchas personas que, como Frederick Camargo, han tenido que abandonar Venezuela debido a la crisis económica y buscar una nueva vida en Colombia.

Frederick nació en Barquisimeto, en el estado venezolano de Lara, donde tenía un negocio de comida rápida que tuvo que cerrar en 2014 cuando empezó la recesión. La escasez de materias primas, muchas de ellas importadas, y la petición del dueño del local para que no renovara el alquiler, le obligaron a poner fin a su negocio después de nueve años de actividad.

La crisis económica se agudizó. En esa situación, invertir lo ahorrado en otro restaurante no era viable. Así que Frederick trabajó en lo que iba saliendo, vendiendo ropa o de camarero. Hasta que en 2018 tomó la decisión de irse a Colombia en busca de nuevas oportunidades.

Lo mismo han hecho 2,26 millones de venezolanos, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (Dane).

Un nuevo comienzo en Colombia

Con el dinero justo para sobrevivir las primeras semanas, todo fue complicado al principio. Tuvo varios puestos de trabajo en distintos sectores: le alcanzaba para subsistir y enviar algo de dinero a su familia.

Pero cuando llegó la pandemia las cosas se complicaron. Perdió su empleo y tuvo que ponerse a repartir comida a domicilio. Decidió hacerlo con lo que mejor sabía hacer, la comida típica de su país: empanadas, perritos calientes, hamburguesas, burritos y el Pepito, el popular sándwich de carne venezolano.

Bnacamía

Frederick Camargo, emprendedor venezolano, entrevistado por Ángel Expósito para el Programa La Linterna, de la Cadena COPE

Las ventas fueron aumentando, llegó a cubrir gastos, y lo que había empezado como una situación límite se convirtió en una oportunidad para el emprendimiento.

Al final Frederick ha podido volver a enviar dinero a su familia e incluso obtener beneficios.

Sin apoyo cuesta empezar, mucho más en un país que no es el tuyo”, cuenta Frederick. Y ese apoyo le ha llegado de la mano de Empropaz, el programa Emprendimientos Productivos para la Paz, impulsado por Bancamía, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA en Colombia, en alianza con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Corporacion Mundial de la Mujer Colombia y la Corporación Mundial de la Mujer Medellín.

Un sueño hecho realidad

Por fin, a finales de 2020, pudo poner en marcha su restaurante Mostaza Food, que ha ido acondicionando poco a poco gracias al Crédito Semilla de Bancamía. Quiere seguir mejorando la dotación del negocio y está pensando en comprar una freidora y una báscula industriales, una plancha y un congelador.

Incluso ha pensado abrir sucursales en Bosa y Soacha con más productos venezolanos para que sus compatriotas no olviden los sabores de su país natal.

Empropaz me dio la confianza para descubrir que todo lo que se sueña es posible, así como la mentalidad de tomar su negocio en serio

“Empropaz me dio la confianza para pensar que todo lo que sueñas es posible, y la mentalidad de tomar el negocio en serio”, dice Frederick, y añade que “al principio emprendí para sobrevivir, pero ahora lo veo como un proyecto de vida”.

Los cuatro hijos de Frederick, de entre 17 y 8 años, siguen viviendo en Venezuela. Esa es la parte más difícil de esta nueva vida que ha comenzado en Colombia, fruto de su esfuerzo. No los ha visto desde que dejó su país. Mantiene el contacto con ellos por videollamada y espera poder reunirse pronto con ellos.

Frederick ha sido uno de los emprendedores de la FMBBVA que ha participado en el especial Microfinanzas de la Cadena COPE. Puedes escuchar aquí su testimonio.

 

 

Cristina González del Pino, Comunicación FMBBVA

HISTORIAS DE VIDA