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Economía digital en América Latina y el Caribe

Banco Interamericano de Desarrollo

La publicación Economía digital en América Latina y el Caribe (ALC) analiza la situación digital en la que se encuentran los países de ALC y ofrece recomendaciones para el desarrollo del Ecosistema de Aplicaciones en el que es indispensable la preexistencia de una infraestructura digital.

Según el informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), existe una estrecha relación entre el desarrollo económico de los países y el desarrollo de las comunicaciones electrónicas. Así, un aumento del 10% de la penetración de banda ancha en los países de ALC ocasiona un aumento del 3,19% del Producto Interior Bruto (PIB), del 2,61% de la productividad y la creación de 67.000 empleos directos.

El documento que asimismo ofrece una comparativa de los países de ALC respecto de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), considera la implementación de políticas digitales en distintos ámbitos mostrando el impacto que generan las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TICs) en la vida actual y moderna. En relación al sector financiero, el desarrollo de las TICs implica una oportunidad para la inclusión financiera. Por lo que respecta a la educación, se ha comprobado una expansión de plataformas de formación en línea (MOOC) y aplicaciones móviles educativas. Y en lo que al ámbito agrícola se refiere, supone una oportunidad de crecimiento a pesar de la baja productividad que presenta el sector, puesto que representa cerca del 19% del empleo en la región y un 9% del PIB.

Tal y como se infiere del documento la situación de los países de ALC dista de la situación de otros países miembros de la OCDE. Muestra de ello es la clasificación del Índice del Ecosistema de Aplicaciones: de un listado de 58 países Chile es el país de ALC que ocupa una mejor posición (26), seguido por Costa Rica, Uruguay, Panamá, Brasil o Colombia que ocupan los puestos 32, 35, 36, 37 y 38 respectivamente.

El estudio finaliza con las recomendaciones técnicas, regulatorias y de política pública para lograr un ecosistema de nuevas aplicaciones y servicios digitales que propicie un impacto transversal sobre distintos sectores económicos y mejore la eficiencia y el acceso a los servicios ofrecidos.