Yorlenis Huertas: generando empleo en el mundo rural

En el municipio colombiano de Macayepo, Bolívar, vive la emprendedora Yorlenis Huertas, una agricultora y madre cabeza de familia que ha construido su camino entre el barro, el sol y la determinación. Nació en San Onofre (Sucre), pero fue en Macayepo donde decidió sembrar no solo cultivos, sino también su futuro. Hace siete años llegó a esta zona rural, afectada por el conflicto armado, buscando oportunidades en una tierra distinta, más húmeda, más verde, más generosa para quien sabe trabajarla. Allí empezó desde cero.

Su emprendimiento nació con lo que tenía a mano: la tierra y el conocimiento del campo. Hoy cultiva yuca, ñame, maíz, arroz, plátano, frijol y aguacate. No es solo una finca: es el resultado de años de esfuerzo constante, de entender los tiempos de la naturaleza y de adaptarse a un territorio exigente.

Pero la historia de Yorlenis no empieza en el campo. Tiene el título de Auxiliar de Enfermería, y ha trabajado como matrona y también como peluquera. Es, como ella misma dice, “un poquito de todo”. Esa versatilidad ha sido clave para sostenerse, reinventarse y seguir adelante.

Es madre de dos hijas, Zaray y Suledys. Zaray cursa estudios universitarios para licenciarse en idiomas, gracias a la beca Transformando Realidades de BBVA y Bancamía, mientras Suledys ya trabaja.

Su emprendimiento de Yorlenis, aunque aún en crecimiento, ya genera empleo para cinco personas de su comunidad coincidiendo con la recogida de las cosechas. En una zona donde las oportunidades son limitadas, esto representa mucho más que trabajo: es estabilidad, dignidad y desarrollo local.

La tierra, cuando se trabaja con disciplina y esperanza, siempre devuelve algo

El camino no ha sido fácil. Vivir y trabajar en una zona afectada por el conflicto implica enfrentar retos adicionales. El acceso limitado, transporte complejo y la necesidad de mano de obra fuerte hacen que cada cosecha sea un desafío. Aun así, Yorlenis ha logrado posicionar sus productos: compradores llegan desde distintos lugares, incluso de ciudades cercanas, atraídos por la calidad de lo que produce la tierra de esta región. El aguacate, especialmente, se ha convertido en un orgullo local. En los Montes de María, y particularmente en Macayepo, muchos lo dicen con certeza: “es el mejor aguacate de Colombia”.

En ese proceso, el acceso a financiamiento ha sido clave para sostener y hacer crecer su emprendimiento. Yorlenis cuenta con el apoyo de Bancamía, entidad de la FMBBVA en Colombia, y pasó de sembrar 5.000 a 40.000 matas de ñame, además de yuca y maíz. Hoy cuenta con un cuarto crédito que respalda su capacidad de crecimiento y su compromiso con el desarrollo de su proyecto productivo.

Cuando piensa en el futuro, lo tiene claro: quiere estabilidad. Sueña con tener su propia tierra sin depender de arriendos, ampliar su producción y generar más empleo en su comunidad. Su visión no es solo crecer, es hacerlo de manera que también beneficie a otros. Su historia es la de muchas mujeres rurales en Colombia, que la construyen con arraigo, esfuerzo y una convicción profunda: la tierra, cuando se trabaja con disciplina y esperanza, siempre devuelve algo.

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