La historia de Kasia Morales es un ejemplo de superación. Con tan solo 12 años se quedó huérfana y realizó un peligroso viaje en bote por el Río Amazonas durante más de 15 días hasta llegar a la región colombiana de Leticia. A pocos kilómetros de allí decidió instalarse y empezó a ser autosuficiente pese a su corta edad.
Su abuelo tejía canastos para guardar la masa de la yuca y solía decirle que dentro de uno de estos recipientes se guarda toda la sabiduría. Kasia aprendió de él y, tiempo después, decidió emprender su propio negocio de mochilas artesanales, que confecciona con tela de corteza de árbol y tintes naturales que extrae de las plantas que cultiva en el corazón del Amazonas.
Para esta emprendedora una de las cosas que más valora en su negocio es transmitir todo ese conocimiento y que la tradición que inició su abuelo perdure a lo largo del tiempo a través de sus hijos y empleadas. «Para mí es importante el propósito que hay detrás de cada una de las mochilas», señala.
El impacto de su emprendimiento trasciende a su núcleo familiar, formado por sus cinco hijos y su esposo: proporciona empleo directo a siete mujeres de su comunidad y su taller es un centro de formación donde recibe a profesores universitarios y estudiantes, compartiendo su conocimiento a todo el mundo. «Nosotros empezamos a capacitar mujeres, y gracias a eso ahora hay mamás y familias cuyos sus hijos han estudiado y son profesionales. Tú comes, yo como, y todos estamos felices. Aquí compartimos y vivimos como una familia», añade.
Kasia ha obtenido el sello de sostenibilidad gubernamental “Negocio Verde”, que reconoce que su proceso productivo respeta los ciclos de la selva y promueve una economía en armonía con la naturaleza. Logró este reconocimiento tras registrar su empresa en la Cámara de Comercio, un camino para el que ha contado con el apoyo de Bancamía, la entidad de FMBBVA en Colombia. “En las capacitaciones me han enseñado a fortalecer mi negocio y he aprendido técnicas de sembrado atendiendo al cambio climático”, indica.
Los asesores de FMBBVA analizan riesgos y aconsejan a los emprendedores a través de mapas climáticos, con los que pueden proteger sus negocios, hogares-empresa, cultivos y animales ante elementos climáticos. Además, les proporcionan educación ambiental y formación sobre productos bancarios, digitalización y finanzas sostenibles. La fundación también apoya a emprendedores de escasos recursos con créditos adaptados a los ciclos de producción para que mitiguen los efectos del cambio climático: desde sistemas de riego impulsados por energía solar ante el elevado precio del combustible al uso de abonos orgánicos.