Medir para impactar vidas: dos décadas transformando la inclusión en resiliencia

Durante más de un cuarto de siglo, América Latina ha sido el gran laboratorio mundial de las microfinanzas. Lo que a comienzos de siglo nació como un esfuerzo experimental y asistencial, liderado principalmente por ONG e iniciativas filantrópicas, ha experimentado una profunda  transformación hasta consolidarse como una herramienta para impulsar el desarrollo con un impacto social demostrado. 

En este recorrido, el sector entendió que la inclusión debe ir más allá de facilitar liquidez o evaluar qué garantías tiene una persona, tiene que reconocer y respaldar su capacidad para generar ingresos con su trabajo diario. En el marco de la 60ª Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) celebrada en Lima, esta trayectoria cobra especial sentido frente a una certeza compartida: en un entorno de creciente incertidumbre, la labor financiera solo es transformadora si mide con rigor para anticipar riesgos y proteger a los segmentos vulnerables.

Esa es la premisa que ha guiado durante casi dos décadas a la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA). En una reciente entrevista en este mismo foro, Javier M. Flores, director general de la Fundación, recordaba que la entidad nació en 2007 como una iniciativa sin ánimo de lucro del Grupo BBVA para impulsar el desarrollo económico y social sostenible a través de las Finanzas Productivas. La FMBBVA ha tenido siempre el compromiso de impulsar actividades productivas que permitan salir adelante a los sectores más vulnerables Hoy, con presencia en cinco países a través de Bancamía (Colombia), Financiera Confianza (Perú), Banco Adopem (República Dominicana), Microserfin (Panamá) y Fondo Esperanza (Chile), la Fundación acompaña a más de 3,2 millones de emprendedores de escasos recursos. 

Javier M. Flores, CEO de la FMBBVA, durante su intervención en la 60 Asamblea de la Federación Latinoamericana de Bancos, FELABAN.

El balance acumulado demuestra la solidez de las Finanzas Productivas: cerca de 8 millones de personas  y más de 25.000 millones de dólares desembolsados en créditos productivos. Sin embargo, como destacaba Flores en su intervención en la Asamblea de FELABAN, el impacto no se mide solo en volumen colocado: los emprendedores apoyados generan más de 200.000 empleos y al cabo de tres años de relación continuada, el 44% de los emprendedores que ingresaron en pobreza monetaria logran superarla de forma sostenible. 

Se trata de una labor que ha sacado lo mejor de la tecnología de vanguardia (que permite dar productos y servicios financieros en minutos hasta en zonas remotas) combinándola con el talento y la cercanía humana del asesor en el terreno, fundamental para forjar una confianza duradera. Gracias a este impacto, la OCDE sitúa a la FMBBVA como la principal iniciativa filantrópica de contribución al desarrollo en América Latina, la segunda a nivel mundial tras la Fundación Gates y la primera del mundo en igualdad de género.  

La forma de medir de la FMBBVA ha vivido una profunda transformación. Al principio la Fundación medía el impacto directo en el negocio (ventas, márgenes y activos productivos). Posteriormente, ha evaluado que hacer crecer las ventas no bastaba si el emprendedor no lograba estabilizar su economía personal. De ahí la importancia de incorporar el concepto de salud financiera, midiendo la capacidad de ahorro formal, el manejo de deudas y la separación entre la caja del micronegocio y el gasto familiar. Pero el salto decisivo vino después: evolucionar hacia la resiliencia, situando en el centro del progreso de los emprendedores la acumulación de patrimonio a largo plazo y la protección  multidimensional del hogar frente a imprevistos climáticos, sanitarios o económicos. 

Javier M. Flores, durante su entrevista en la 6oª Asamblea de FELABAN.

Esta resiliencia se vuelve vital en una región como es América Latina que envejece a un ritmo acelerado y corre el riesgo de llegar a ‘vieja’ antes que a rica y formal, convirtiendo el ahorro y la previsión en urgencias estructurales. 

«Medir el impacto multidimensional permite anticipar y desplegar soluciones antes de que ocurra alguna catástrofe o imprevisto», Stephanie G. Van Gool, directora de Impacto, FMBBVA

En el mismo evento, ha hablado Stephanie García Van Gool, directora de Impacto de la Fundación, en el panel “Finanzas Sostenibles” donde compartió que las mipymes representan en Latinoamérica el 99% de las empresas y el 60% del empleo formal, pero operan sin una red de protección pública. Los choques no son teóricos; en 2024, más de 12 millones de personas en la región sufrieron las consecuencias de 82 desastres climáticos, y ante eventos como el sismo en Colombia, el 74% de los emprendedores de la FMBBVA afectados eran económicamente vulnerables. También la pandemia les afectó especialmente, el 69% vio desplomarse sus ingresos y el 41% perdió su capacidad de ahorro. 

Stephanie G. Van Gool, directora de Impacto, en panel «Finanzas Sostenibles», durante la 60ª Asamblea de FELABAN.

Frente a estos imprevistos, medir el impacto multidimensional permite anticipar y desplegar soluciones antes de que ocurra alguna catástrofe o imprevisto. La evidencia de Financiera Confianza en Perú demuestra que acompañar el crédito con microseguros multirriesgo permite a los clientes aumentar sus activos un 12,7% y sus excedentes un 8,1%. Igualmente, financiar mejoras en vivienda y saneamiento logra que más del 93% reduzca gastos imprevistos de salud y libere tiempo productivo.

Los datos rigurosos y las metodologías analíticas avanzadas confirman que la medición no es un ejercicio estático de rendición de cuentas, sino una herramienta estratégica de gestión. El propósito que guía al sector se mantiene: medir para comprender, comprender para aprender y aprender para decidir a tiempo.