Más allá de los números: Fondo Esperanza presenta «Acción Mujer» para romper brechas y superar la pobreza

El problema global de América Latina va más allá de acabar con la pobreza, es conseguir que las personas permanezcan fuera de ella. La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) ha presentado un diagnóstico de la pobreza en Chile utilizando la nueva metodología Casen, en la que la pobreza oficial se triplica hasta el 17,3%, y el decil más pobre ya vive más de los subsidios que de su trabajo. 

En Chile hay 2 millones de microemprendedores y 6,4 millones de personas trabajando en mipymes, cerca de la mitad de la fuerza laboral. Más de la mitad emprenden por necesidad. Hay que ayudarlos para que sus negocios escalen y construyan activos. 

Los datos de Fondo Esperanza, entidad chilena de la FMBBVA, indican que el 49% de los emprendedores que entraron pobres supera la pobreza a los dos años. “La pobreza no es un destino, es un punto de partida que se puede mover», señala Giovanni di Plácido, director de Research y Estrategia FMBBVA y autor del informe La pobreza del futuro

Intervención del director de Research y Estrategia FMBBVA en el acto «Impacto en Acción: Cuando los datos hablan»

El desafío de sostener la salida de la vulnerabilidad

Nuestra meta es que el 88% de los emprendedores que empiezan con alguna de nuestras entidades sean económicamente vulnerables y podemos medir su progreso ciclo a ciclo. Medimos su progreso para brindarles soluciones a la medida que les permitan superar la situación de vulnerabilidad inicial en sus negocios y hogares”, explica Stephanie Van Gool, directora de Impacto de la FMBBVA. Para lograrlo se combina la financiación con salud financiera, seguros multirriesgo y capacitación en gestión del negocio que permiten blindar los negocios frente a emergencias.

En el caso concreto de Chile, el 79% de los emprendimientos apoyados por Fondo Esperanza son liderados por mujeres. El 32% de ellas vive bajo la línea de pobreza, frente al 20% de los hombres. Y dedican en promedio 36 horas semanales a labores de cuidado, los hombres dedican 18. Más educación, menos tiempo y más pobreza, esa es la ecuación para romper el ciclo de la pobreza de las mujeres.

Karina Gómez, gerente general de Fondo Esperanza, presenta el programa Acción Mujer de apoyo integral a las emprendedoras

El programa Acción Mujer pretende cerrar algunas de las brechas estructurales que sufren las mujeres. Es una nueva iniciativa de Fondo Esperanza que financiará con garantías estatales de Corfo montos de entre 3 y 8 millones de pesos, acompañados por un modelo integral de mentoría y redes digitales. “Nos hemos propuesto romper ese techo de vidrio que enfrentan las emprendedoras. Este nuevo producto financiero no consiste en formalizar, sino en acompañar a las emprendedoras en una trayectoria que permita que los negocios sobrevivan y crezcan”, cuenta Karina Gómez, gerente general de Fondo Esperanza.

Carolina Céspedes es la primera emprendedora que ha accedido a Acción Mujer. Tiene una floristería con una cafetería y quiere montar un taller floral. “En el banco comunal no solo ves tu emprendimiento, también ayudas a apoyar a otros emprendedores. No es solo la plata, en Fondo Esperanza hay una familia detrás y un apoyo constante”, señala.

Carolina es un ejemplo de que se puede salir adelante partiendo de la vulnerabilidad económica cuando el emprendedor recibe un acompañamiento que genera impacto positivo y sostenible en el tiempo.

“Tenemos que cambiar el paradigma de la política pública: dejar de mirar solo cuánto ejecutamos y a cuántos cubrimos, y empezar a medir realmente el impacto para que la salida de la pobreza sea sostenible”, afirma Alejandro Fernández, subsecretario de Servicios Sociales del Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile, quien insta a evaluar la efectividad de los programas públicos basándose en sus resultados de largo plazo.

Por tanto, la lucha contra la pobreza en el siglo XXI ya no se mide solo por la entrega de recursos. Las estrategias de los sectores público y privado deben dirigirse a generar tiempo, aprendizaje, redes de confianza y autonomía económica para que la salida de la vulnerabilidad sea permanente. Es la principal conclusión de los participantes del acto Impacto en Acción: Cuando los datos hablan, organizado por la FMBBVA y Fondo Esperanza dentro de su compromiso con la medición como herramienta para combatir la pobreza.