El emprendedor panameño Dimas Álvarez lidera la empresa Wapin, un referente en la industria de zumos naturales. Su éxito ha sido una carrera de fondo: después de 25 años de formación y emprendimiento ha conseguido llegar donde está hoy.
Desde pequeño quiso estudiar industria alimentaria, esperando el momento adecuado para iniciar su propio negocio. Cuando finalmente decidió dar el paso, el destino le puso la prueba más difícil: la pandemia de COVID-19. «No le hice caso a las personas que me decían espera», recuerda. Utilizó el confinamiento para detallar su plan de emprendimiento sobre el papel.
En aquel momento invirtió los ahorros de toda su vida para adquirir maquinaria, pero tuvo que esperar más de dos años para poder usarla debido a las restricciones sanitarias, un periodo que él describe como «espera desesperante» que terminó transformando la visión del negocio.
La idea de realizar zumos naturales fue fruto de una conversación familiar. Ante el estancamiento durante la pandemia, su hija le planteó una pregunta clave: «¿Podemos hacer otra cosa con los equipos que tenemos?». Esa simple pregunta, le abrió la puerta al mercado de las bebidas naturales, revelando un vacío crítico en la oferta de bebidas saludables en la Ciudad de Panamá.
Hoy, Wapin no solo es una empresa comercial, sino un proyecto con conciencia social. Dimas investiga su entorno y ha enfocado su producción en combatir la obesidad infantil, ofreciendo productos con cero azúcar agregada. Además, su modelo de negocio apuesta por la sostenibilidad, buscando transformar los desechos de cáscara de naranja en abono para apoyar a los productores locales, creando así una cadena de valor que beneficia al campesino panameño.
El apoyo de Microserfin
Para Dimas, «hacer las cosas bien» significa operar bajo la legalidad absoluta. Cada producto de Wapin cuenta con su registro sanitario, lo que él denomina la «cédula» del producto, otorgando confianza y estatus a su marca. Este nivel de profesionalismo se sustenta en un equipo familiar: su hijo, ingeniero industrial; su hija, publicista; y su esposa. Su consejo para otros emprendedores es claro: «no intenten hacerlo todo solos y rodéense de expertos en cada área, desde las ventas hasta el marketing».
Cuando el capital propio llegó a su límite, Dimas contó con el apoyo de Microserfin, la entidad de FMBBVA en Panamá, para desarrollar un plan de negocio a largo plazo. «Más allá del recurso financiero, la agilidad del proceso —obteniendo una respuesta en apenas 24 horas— fue vital para no detener la operatividad de una industria que no puede permitirse la burocracia», añade Dimas.
Este emprendedor demuestra que, con visión estratégica y valentía, una idea puede transformarse en una industria que no solo genera ingresos, sino que impulsa el progreso de su país.