La dominicana Carmen María Peña siempre soñó con ser profesora y desde pequeña jugaba a dar clases a sus amigos. Cuando era muy joven tuvo que enfrentarse a grandes retos como la pérdida de su padre y la falta de recursos. Pese a todo, mantuvo la docencia como aspiración, trabajando desde los 16 años para pagar sus estudios.
Su primer proyecto de enseñanza empezó en una sala con 7 niños. Más adelante, y gracias al apoyo de una amiga que creyó en su determinación y le ofreció un local, decidió dar el salto definitivo hacia la educación formal y en su primer año ya tuvo a su cargo a 92 estudiantes.
Su vocación transformó la escasez en oportunidades y los sueños en colegios.
La acción de Adopem
El impulso para su negocio llegó en 2012, cuando Carmen solicitó su primer crédito en Banco Adopem. A medida que lo ha necesitado, ha contado con la financiación y el acompañamiento de la entidad dominicana de la FMBBVA para mejorar la infraestructura y el mobiliario de los dos colegios que tiene en funcionamiento. En este tiempo, ha profesionalizado la gestión de estos centros para cumplir con las exigencias del distrito escolar incluso antes de terminar su propia carrera universitaria. Hoy, 13 años después, en ese primer su colegio «El Redil I» estudian 85 alumnos, y ha logrado expandirse fundando «El Redil II» en Sabana Perdida.
El impacto en su vida
Entre sus mayores logros personales se encuentran haber pagado sus estudios y haber fundado dos instituciones educativas que transforman vidas en sus comunidades. Hoy ,Carmen es catedrática universitaria e imparte clases en la Universidad Dominicana O&M.
Con 12 empleados a su cargo y la meta de ampliar la oferta educativa hasta el bachillerato el próximo año escolar, demuestra que el apoyo financiero puede crear un legado educativo para futuras generaciones.