Para quienes emprenden un negocio, el camino no termina cuando se abre por primera vez al público. Después vienen los retos, porque a las dificultades del día a día que suponen mantener en marcha un negocio se puede sumar una contingencia inesperada. Y es que una enfermedad, una caída en las ventas, un cambio en el clima, una tecnología nueva o una crisis inesperada pueden afectar a la viabilidad de los pequeños negocios. Por eso, el reto es definir qué se necesita para que el progreso de los microemprendedores sea sostenible en el tiempo.
América Latina es una región donde esta reflexión es especialmente necesaria. Latinoamérica es una de las regiones más emprendedoras del mundo, según el Global Entrepreneurship Monitor 2026: más de la mitad de la población adulta está iniciando o lidera un emprendimiento. Pero enfrenta una compleja paradoja en su camino hacia el desarrollo porque millones de los emprendedores que han superado la línea de la pobreza pueden recaer en ella por un imprevisto económico o climático que puede borrar años de esfuerzo en cuestión de días.
La digitalización y el clima: los nuevos rostros de la pobreza
Y es que la nueva pobreza estará definida por la brecha climática y la tecnológica. “Quienes no tengan acceso a tecnología, inteligencia artificial y las capacidades para utilizarlas enfrentarán nuevas barreras para progresar. Las mujeres y los hogares más vulnerables estarán especialmente expuestos y construir resiliencia será clave para evitar que aumenten estas brechas”, explica Giovanni Di Placido, director de Research y Estrategia de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), y autor del informe “La pobreza del futuro”.

Intervención de Giovanni Di Placido, director de Research y Estrategia de la FMBBVA
Stephanie García Van Gool, directora de Impacto de la FMBBVA, señala que “en Microserfin -entidad panameña de la FMBBVA- aunque el 70% tiene conectividad y smartphone, el 85% desconfía o carece de competencias digitales. De ahí, la importancia de acompañarlos de cerca para vencer esas barreras. Para ello, la entidad promueve un onboarding digital asistido sin perder el trato humano del asesor en campo”.

Stephanie García Van Gool, directora de Impacto de la FMBBVA
Además, Van Gool resaltó que para proteger a los colectivos más vulnerables, el acceso a microcréditos productivos, cuentas de ahorro, microseguros y educación financiera resulta indispensable. «Salir de la pobreza ya no basta porque un shock puede borrar años de progreso. Fenómenos como El Niño aceleran la vulnerabilidad. Un seguro no es un simple complemento del crédito, es una herramienta indispensable para que el progreso no se rompa”, detalla.
El emprendedor vulnerable panameño
El 67% de los emprendedores que la FMBBVA apoya en Panamá que entraron a la entidad en situación de pobreza logró superarla, pero el 77% permaneció en vulnerabilidad económica. “Estos datos nos indican que sacar a alguien de la pobreza es el primer paso; nuestro verdadero reto es proporcionar las herramientas financieras, digitales y de protección necesarias para que esas familias blinden su progreso y no retrocedan ante el primer choque económico o climático que enfrenten”, confirma Edison Mejía, gerente general de Microserfin.

Intervención de Edison Mejía, gerente general de Microserfin
Estos expertos compartieron sus reflexiones y propuestas para frenar la inestabilidad de los emprendedores en el encuentro Construyendo resiliencia para el futuro, organizado por Microserfin. En el acto también intervinieron emprendedores de distintas edades que remarcaron la importancia del relevo generacional para fortalecer el tejido empresarial familiar y coincidieron en la cultura del esfuerzo que caracteriza al emprendedor.

Panel ‘El emprendimiento como puente entre generaciones’
Dimas Álvarez elabora zumos naturales. “Le recomiendo a los emprendedores que están iniciando que no comiencen solos, que busquen a la persona ideal para su emprendimiento. Valoramos mucho el trabajo de los agricultores, viven en zonas de pobreza y es importante que también se capaciten”.
Otilia Álvarez, la hija de Dimas, se encarga de las redes sociales del negocio. Coincide con su progenitor en la importancia del desarrollo de las zonas rurales. “Trabajamos con los productores que tienen pequeñas fincas. Y eso nos aporta valor porque apoyamos a otros emprendedores del pais. Quiero modernizar el negocio, ser más que una fábrica de jugos: quiero que quien nos visite aprenda cómo se procesa la fruta desde el cultivo hasta que llega al consumidor”.
En el panel también participaron Ana María Antonio, supervisora especialista de la Autoridad del Canal de Panamá; Gerardo Huertas, presidente y fundador de la Asociación de Jóvenes Emprendedores, y Zuri Arjona, directora de Mercadeo y Experiencia al Cliente de Microserfin. Todos coincidieron en el valor que los pequeños negocios tienen para las comunidades locales. Ofrecerles productos y servicios financieros y no financieros orientados a cubrir sus actuales necesidades y, que a la vez, les hagan más resilientes para el futuro permitirá que les sea más sencillo seguir adelante.