Elsa, Lerbis y Claudia: historias de mujeres que lideran el cambio

Elsa, Lerbis y Claudia. Tres mujeres con tres historias muy distintas, pero todas con un nexo común. Las tres se han abierto paso en un sector masculinizado. Cuando la sociedad decía “no” y la hostilidad estaba a la orden del día, decidieron ir en contra de las estadísticas. Estas son sus historias.

Elsa Gómez: demoliendo sesgos

“¿Dónde está el patrón?” Esta es la pregunta con la que se encuentra Elsa Gómez a menudo. Emprendió hace más de una década creando Todo usado suriel en un local en Santo Domingo (República Dominicana). Desde entonces, dirige este negocio dedicado a la demolición, el reciclaje y la venta de materiales de construcción. Se trata de una empresa no solo rentable, sino también sostenible que da una segunda vida a elementos de ferretería, carpintería y otros componentes de construcción. 

Cuando responde que es ella “el patrón” al que buscan, la sorpresa no tarda en llegar. “Wow, una mujer dedicándose a este tipo de negocios, es cosa rara”. Con naturalidad y profesionalidad, contesta que es un trabajo como cualquier otro, simplemente con una mujer al mando. 

Con esfuerzo y el respaldo económico y formativo de Banco Adopem, entidad de la FMBBVA, Elsa ha conseguido sacar adelante este negocio que hoy es fuente de ingresos de su familia. Una carrera universitaria, una casa para su madre y un futuro profesional para sus hijos, han sido algunos de los frutos más valiosos que ha recogido tras años de trabajo. 

Dedicándose a la demolición, un sector tradicionalmente masculino, Elsa ha derribado mucho más que edificios: ha tirado abajo sesgos, demostrando que empoderar a las emprendedoras transforma vidas y allana el camino para las que vienen detrás. 

Lerbis Carreño: construyendo realidades

Venezolana afincada en Río Abajo (Panamá), Lerbis Carreño se dedica a la misma industria que Elsa, pero a diferencia de la dominicana, se enfoca en la construcción. Decidió ser su propia jefa en 2019, y desde entonces ha generado empleo para 22 trabajadores panameños. Para Lerbis, la capacidad de las mujeres para emprender y crear es ilimitada. 

Su “matrimonio financiero” (como ella misma lo define) con su asesor de Microserfin, llegó en un momento crítico de falta de liquidez. La entidad de la FMBBVA dio a Lerbis el respaldo que necesitaba para pagar a sus trabajadores y comprar materiales para sus proyectos a crédito. Pero no solo recibió recursos, también formación y asesoría que consolidaron su éxito empresarial. 

Tuvo miedo a emprender, confiesa, pero lo que la define es su resiliencia y fuerza para avanzar con valentía, responsabilidad y compromiso, sobreponiéndose a este miedo. En respuesta a la pregunta “¿qué superpoder te gustaría tener?”, Lerbis lo tiene claro: la empatía para que más personas confíen en las capacidades profesionales de las mujeres en campos técnicos.

Claudia Soto: navegando oportunidades

“Es un trabajo para el que hay que estar preparado psicológicamente”. Claudia Soto se dedica a la pesca de altura. Cada expedición, sale de puerto mar adentro para pasar entre 10 y 25 días trabajando prácticamente todo el día. En Arica (Chile), donde vive, es la única mujer que se dedica a este duro trabajo tradicionalmente masculino. Aunque hoy sus compañeros la respetan por lo que desde un principio debió ser, una compañera más, no siempre fue así. Durante mucho tiempo, sufrió la discriminación de los hombres, que ni siquiera le permitían subirse a su propia lancha. 

Un cuarto de siglo de dedicación a la pesca de altura la ha llevado a crear y presidir la cooperativa Mujeres del Mar, que reúne a otras pescadoras artesanales. Motivada por el deseo de emprender y hacer crecer su negocio, Claudia se unió al banco comunal Nuevo Amanecer (perteneciente a Fondo Esperanza, entidad de la FMBBVA). Gracias a ello, consiguió el apoyo económico necesario para dejar de vender solo pescado y ampliar su oferta de productos. A día de hoy, junto con un socio y la cooperativa, Claudia innova, elabora y comercializa conservas y productos gourmet. 

“Lo logramos, mamá, lo logramos”, recuerda Claudia con emoción. Son las palabras de uno de sus cinco hijos al terminar su primer año de Derecho. Claudia consiguió sacar adelante a su familia y que sus hijos estudiaran gracias a su esfuerzo y a la inclusión financiera. Ese es el poder transformador de las microfinanzas. 

Desde la Fundación Microfinanzas BBVA, trabajamos para ayudar a empoderar a 1,8 millones de mujeres con historias como la de Elsa, Lerbis y Claudia, acompañándolas para que sus negocios prosperen. De todos los emprendedores que salieron de la pobreza en 2025 con la FMBBVA, 7 de cada 10 fueron mujeres. Avanzamos hacia un mundo más justo en el que no se discrimine por cuestión de género y en el que las oportunidades sean iguales para todos.