Salmón con mucho arte

Jaime Gutiérrez vive en el Quisco, cerca del mar. En su taller hay miles de utensilios y herramientas y, entre ellos, se puede leer en un cartel “Cuero de salmón”. Ese es el nombre de su emprendimiento, en el cual dedica jornada completa a trabajar con la piel de este pescado.

Jaime comenzó su negocio en 1975 en la comuna de Melipilla, donde tenía su fábrica de calzado. Sin embargo, con la avalancha de zapatos importados de China, Japón y Brasil en el mercado chileno, el negocio se resintió y el impacto fue tan grande que tuvo que liquidar y comenzar de nuevo. Tras esto, volvió a empezar en la zona costera de El Quisco, donde se instaló junto a su esposa y su taller en una casa con aire marinero.

Jaime emprendedor Fondo Esperanza, FMBBVA Chile

Jaime trabaja el cuero de salmón en su taller frente al mar

Fue entonces cuando encontró a Fondo Esperanza. “Llegué gracias a un amigo que se dedica a la artesanía y fabrica cosas de cuero”, cuenta Jaime, que se unió al Banco Comunal “Creciendo juntos”. Cuando ingresó en la entidad, el negocio ya estaba funcionando e instalado. “La motivación para entrar a Fondo Esperanza fue mi negocio, compartir con gente que no conocía. Fondo Esperanza me ayudó a fortificar carencias, me ayudó con capital que me faltaba para tener más material”.

Jaime se siente especialmente agradecido de haber emprendido con éxito en una localidad alejada de la capital y con una calidad de vida inmejorable y así lo cuenta: “Fondo Esperanza hace una muy buena labor para apoyar a la gente. Los emprendedores tienen que sumarse y así dar un salto en sus vidas”.

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