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Biarritz partnerships for gender equality: empowerment and call to action

Consejo Asesor de Igualdad de Género

En el mundo hay 2.500 millones de mujeres y niñas que se ven afectadas por las leyes y la falta de protección legal, algo que nos cuesta 6 billones de dólares (7.5% del PIB Mundial). Una realidad que ha puesto en relieve el G7 en su última reunión, en la que ha presentado un informe que recoge las reformas legales fundamentales para terminar con la discriminación.

Todos los países tienen la responsabilidad y capacidad de influir en el progreso de los derechos de mujeres y niñas. Algo que es de interés para toda la sociedad, no sólo para ellas.

La legislación es un arma poderosa para el cambio, por eso el G7 solicita: identificar y derogar las leyes discriminatorias, implementar marcos legislativos en favor de la igualdad de género, garantizar la financiación para llevarlos a cabo y establecer sistemas de rendición de cuentas.

El documento recoge asimismo acciones concretas en 4 esferas: terminar con la violencia de género; asegurar una educación y sanidad inclusivas, equitativas y de calidad; promover el empoderamiento económico y; combatir la discriminación y asegurar la igualdad de género en las políticas públicas y en la vida pública.

En el ámbito del empoderamiento económico, el Foro Económico de Davos estima que tardaremos 202 años en cerrar la brecha de género. Por eso, el G7 también reconoce que brindar oportunidades económicas y fomentar la inclusión financiera de las mujeres es absolutamente esencial si queremos lograr un crecimiento equitativo e inclusivo.

Es necesario crear marcos legislativos que garanticen las mismas oportunidades económicas a las mujeres y a los hombres, su acceso al mercado de trabajo o al emprendimiento, y sus derechos en el lugar de trabajo.

Para ello, hay cinco acciones fundamentales:

  1. Reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado: en el mundo, más de 600 millones de mujeres se dedican al cuidado no remunerado en exclusividad, 15 veces más que los hombres. Algunas de las acciones que recomienda el G7 son: reconocer el aporte económico de estas actividades de cuidado, garantizar la no discriminación por género en el empleo, el acceso a todo tipo de empleos (incluidos los “peligros” o “duros”), licencias remuneradas de maternidad y paternidad, la flexibilidad horaria,...
  2. Fomentar el liderazgo femenino: incrementar la representación de la mujer en las esferas privadas y públicas para impulsar políticas y reformas socioeconómicas que se hagan cargo de las necesidades de las mujeres.
  3. Promover la inclusión financiera de los 1.700 millones de personas sin cuentas bancarias; de ellos 56% son mujeres. Incluir cláusulas legales de no discriminación en el acceso a servicios financieros ayudan a cerrar la brecha de género de 7 puntos, algo que se amplía hasta los 9 puntos en los países en desarrollo.
  4. Mejorar el acceso a capital y propiedad: es fundamental derogar leyes discriminatorias de divorcio, herencia, jefatura de hogar o titularidad de la tierra que perpetúan la discriminación y la privación de recursos de las mujeres
  5. Eliminar los permisos del marido a la hora de abrir una cuenta, obtener una cédula de identidad, registrar un nacimiento o pedir un préstamo. Algo que aún ocurre en 11 países. También eliminar las restricciones a su movilidad fuera del hogar que existen en 17 países del mundo.

El compromiso de los países del G7 por reformar sus marcos legislativos mediante esta “Asociación de Biarritz” se ha abierto a otros países durante la Asamblea General de Naciones Unidas. ONU Mujeres y la OCDE seguirán su implementación y publicarán un informe anual con los avances, brechas y tendencias. Para ello, usarán los informes de Objetivo 5.1.1 de la Agenda 2030 y el Índice de Instituciones Sociales y de Género (SIGI), recientemente presentado en España en un evento conjunto con la SEGIB y la FMBBVA.

El progreso sigue siendo demasiado lento y desigual. La buena noticia es que podemos revertirlo. Empecemos por revisar la Ley.