Más que un emprendimiento, un refugio para niños sin recursos

Norma vive en Soacha, un municipio a 20 kilómetros de Bogotá, una de las zonas más marginales del país, y el que acoge mayor número de desplazados víctimas del conflicto colombiano. Hace 16 años montó un jardín de infancia en su propia casa. Comenzó con un pequeño grupo de niños y hoy cuida a unos 50, de entre dos y cinco años de edad. La guardería es un refugio para estos menores, muchos de los cuales son víctimas del conflicto armado en Colombia, miembros de familias monoparentales, o huérfanos en proceso de adopción. Allí pasan gran parte del día: desayunan, almuerzan, aprenden a leer, a escribir y a vivir una infancia normal, un derecho difícil de conseguir para muchos de ellos.

La pobreza, la inseguridad y la violencia castigan esta localidad, en la que Naciones Unidas trabaja en numerosos proyectos de desarrollo. Pero Norma decidió desafiar la falta de oportunidades y emprender algo más que un negocio. Los microcréditos que ha recibido de Bancamía le han permitido dar trabajo a cinco personas en el jardín infantil y ampliar su vivienda, que ahora tiene el espacio suficiente para que estos niños se sientan como en casa.

La escuela de Norma en Soacha Norma, empresaria de Bancamía Este empresario comenzó con un pequeño grupo de niños. Ahora cuida de unos 50 bebés Estos niños son víctimas del conflicto armado en Colombia, miembros de familias monoparentales u huérfanos en proceso de adopción Los microcréditos que ha recibido de Bancamía le han permitido emplear a cinco personas en la escuela de teatro
Estos niños son víctimas del conflicto armado en Colombia, miembros de familias monoparentales u huérfanos en proceso de adopción

Gracias al esfuerzo de Norma, sus hijos han podido acceder a una formación más cualificada. El mayor, Brandon, compagina los estudios superiores en Ciencias del Deporte con un negocio de ropa deportiva que ha logrado poner en marcha, al igual que su madre, gracias al apoyo de Bancamía. El pequeño, Dylan, está terminando sus estudios de bachillerato. Los tres demuestran que la labor de Bancamía es un proyecto a largo plazo, que mejora el presente de los emprendedores y el futuro de las siguientes generaciones.

Norma quiere consolidar su escuela y acoger a niños de hasta 12 años, a los que pueda, al menos, garantizar un plato de comida al día. Su deseo es que el mayor número posible de menores se aleje de un entorno hostil. Y en su guardería lo está consiguiendo. Así se lo contó al Presidente del BBVA, Francisco González, cuando en su visita a Colombia fue a conocer a varios emprendedores.

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