Cosechando lo sembrado

Diana Céspedes suele empezar su jornada al amanecer a bordo de La Josefina, su pequeño bote, con el que recorre el río de los Tramojos para pescar. Sin embargo un día cambió su rutina por un avión rumbo a Madrid, para asistir a la celebración del 10º Aniversario de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA). Viajó miles de kilómetros para contar cómo ha sacado adelante a su familia con un préstamo de 25 mil pesos dominicanos (poco más de 500 dólares americanos) y cómo, al igual que el 77% de las personas en el mundo que ha conseguido salir de la pobreza gracias al emprendimiento, vio su camino obstaculizado por la exclusión financiera.

De Banco Adopem, la entidad de la FMBBVA en República Dominicana, no solo obtiene préstamos, sino que también recibe educación financiera para hacer buen uso del dinero. Además le enseñan buenas prácticas agrícolas, el uso eficiente de abono y otras técnicas para mejorar su producción de guineos orgánicos (un plátano típico de la región).

Precisamente, por su capacidad para llevar un negocio y su relevancia en la comunidad, se ha convertido en un ejemplo de cómo una mujer, cuando se le da la oportunidad, contribuye no solo a su hogar, sino también a la sociedad. Por eso, le hacía ilusión conocer la Fundación a la que pertenece Banco Adopem, una institución que promueve el desarrollo sostenible de emprendedores vulnerables.

No dejó de sorprenderle que tantas personas fueran a escuchar su testimonio y el de sus otros compañeros emprendedores

A su llegada a Madrid, contó que lo primero que le llamó la atención fue el contraste de la tranquilidad de su parcela tropical con el ruido y la intensidad de la ciudad. El día del evento, miró a su alrededor impresionada por la cantidad de gente que iba y venía, las cámaras de fotos y vídeo, y en general, la formalidad del acto. En realidad, no dejó de sorprenderle que tantas personas fueran a escuchar su testimonio y el de sus otros compañeros emprendedores.

Diana saludando a la Reina

Unos minutos antes del comienzo, pudo saludar a la Reina. Si estuvo nerviosa, es improbable que alguien lo notara porque desde el primer momento, no dejó de sonreír.

Su tono solamente adquirió seriedad durante el panel, mientras contaba su historia. Recordó el esfuerzo y el trabajo que había invertido para sacar a su familia de la pobreza extrema. Viven al sur de República Dominicana, un lugar donde la tasa de pobreza en los hogares es del 65%. Antes de conocer Banco Adopem, su marido iba todos los días a buscar trabajo de jornalero, mientras ella se dedicaba a la venta ambulante. Vendía pan de batata y ella y su familia no siempre tenían para comer. Esas eran las circunstancias que le había tocado vivir y nunca imaginó que algún día podría acceder a un préstamo. Pero Banco Adopem se lo concedió, y en poco tiempo pidió a un segundo crédito con el que compró La Josefina.

Lejos de conformarse, prestó su apoyo a otras personas de su comunidad para que, como ella, tengan la oportunidad de salir adelante

Gracias al progreso de su negocio, la calidad de vida de su familia mejoró. Sus tres hijos están estudiando y dos de ellos está a punto de entrar en la universidad. Lejos de conformarse, prestó su apoyo a otras personas de su comunidad para que, como ella, tengan la oportunidad de salir adelante. Así fue cómo empezó a ayudar a los inmigrantes haitianos a encontrar un empleo, ya sea como jornaleros o como asistentas de hogar.

Su proyecto a corto plazo es poder comprar otro terreno para poder ampliar sus cultivos, seguir mejorando su economía familiar y dar empleo a más personas. Con el apoyo de la FMBBVA y a través de las Finanzas Productivas Responsables, Diana está siendo un verdadero ejemplo en una pequeña comunidad dominicana.

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