A bordo de ‘La Josefina’, los sueños llegan a buen puerto

Diana Céspedes es una de las miles de emprendedoras de República Dominicana que se dedica al cultivo del guineo, el banano típico dominicano, y exporta a la Unión Europea toda la producción de sus ocho hectáreas de terreno. Se trata de una de las mujeres más relevantes de su comunidad. Es Presidenta de la asociación femenina y una de las cinco mujeres de la Cooperativa de Productores de Banano Orgánico ‘Los Tainos’ (COOPPROBATA) formada por cerca de 250 productores.

Trabaja con su marido y el crecimiento de su negocio le ha permitido contratar a tres familiares, con los que recoge semanalmente unas 20 cajas de guineo, que vende a un precio aproximado de USD 10. “Me comentaron que Banco Adopem era el banco de los pobres. Les toqué a la puerta y me dijeron lo que necesitaba. Ellos vinieron a mi casa, vieron la parcela y me aprobaron un préstamo. Quería el dinero para mejorar como productora”, explica mientras camina entre hileras de bananos.

Diana se considera una mujer trabajadora, dispuesta y con mucha ilusión. Alguien que no se amedrenta por las dificultades de la vida y pone empeño para salir adelante. Cuando recuerda cómo comenzó, se siente satisfecha con todo lo que ha logrado: dos de sus hijos van a comenzar sus estudios universitarios y la pequeña está estudiando en la escuela.

Diana cultiva guineo orgánico Guineo, típico de República Dominicana Diana, emprendedora de Banco Adopem Diana Céspedes, trabajando Diana a bordo de "La Josefina"
Guineo, típico de República Dominicana

La formación sobre agricultura que ha recibido le ha permitido gestionar mejor los cultivos. Ha aprendido buenas prácticas agrícolas y de manufactura, técnicas de abono, uso de maquinaria y transporte e higiene de los productos. Esta formación ha supuesto un valor añadido a la financiación que ha recibido del banco.

“Lo bueno de Adopem no es solo que me prestó el dinero. También me capacitó para darle buen uso, para invertirlo en la parcela y en la casa”, cuenta junto a su vivienda de madera, pintada de colores.

La jornada de Diana comienza al amanecer. Tres días a la semana, a las seis de la mañana, pone en marcha el motor de La Josefina, su pequeño bote, y recorre el río de Los Tramojos, la localidad de Azua en la que vive. Lanza al agua las cestas de pesca que elabora manualmente y espera con paciencia para regresar a casa con ellas llenas de pescado. Diana se dedica a la pesca para tener una segunda fuente de ingresos que le dé mayor seguridad al futuro de sus tres hijos. Con los DOP 70.000 que recibió como último préstamo de Banco Adopem, pudo comprar ese bote.

“Animo a otras familias a que vayan a Banco Adopem, para que sean emprendedoras como yo, tengan mejor futuro, aseguren los estudios de sus hijos, mejoren su calidad de vida, tiren para adelante y puedan tener una familia próspera”, explica.

Diana mantiene su firme empeño en que cada día su familia progrese. Y quiere hacerlo como mejor sabe: cultivando y pescando. Seguirá produciendo guineo y ahora sueña con exportarlo a Israel y con montar una pequeña pescadería en la playa, junto a la arena donde La Josefina la espera hasta el amanecer, cuando volverá a lanzar sus cestas de pesca al río.

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