Adecuada regulación, conectividad y gestión de recursos humanos: claves para la normalización del trabajo en remoto

Madrugar, ir en transporte público, salir de una sala de reuniones para entra en otra, el café del mediodía… Son prácticas cotidianas que muchos trabajadores en el mundo han tenido que abandonar para mitigar los efectos de la crisis sanitaria. 

En España, desde que se aprobó el Real Decreto-ley del 17 de marzo, que señalaba la prioridad del teletrabajo y el impulso a la adaptación o reducción de jornada durante la pandemia del coronavirus, numerosas empresas tuvieron que poner en marcha estas medidas para prevenir contagios entre sus empleados. 

Algunas, como la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), se adelantaron adoptando el trabajo en remoto como medida preventiva desde el 11 de marzo, ya que contribuye al cumplimiento del objetivo principal marcado como estratégico en estos momentos: proteger la salud de los 8.300 empleados del grupo y de los más de dos millones de emprendedores a los que atiende. 

Tanto en Madrid como en sus seis entidades, en Colombia, Perú, República Dominicana, Chile y Panamá, se ha fomentado la flexibilidad para una rápida adaptación a las condiciones, amparadas por los cambios legislativos de cada país. Asimismo, se ha facilitado la conectividad, respaldada además por el apoyo profesional del área de Recursos Humanos, para que la transición sea lo más rápida y eficaz posible.

Según un informe de CEPAL y CAF, Europa Occidental presenta un índice de desarrollo de ecosistemas digitales de un 71,06 sobre 100. Gracias a la consolidada infraestructura digital y a la regulación asociada, tanto la conectividad como la capacidad de soportar altos volúmenes de tráfico están aseguradas. Para América Latina, a pesar de las brechas existentes, dicho índice es de 49,92, por encima del de África (35,05) y Asia Pacífico (49,16). Además, el documento apunta los ajustes regulatorios para garantizar la conexión a la red de la población.

Estos factores favorecen que, actualmente, más del 50% del total de los empleados de la FMBBVA estén trabajando a distancia: casi el 100% de los trabajadores en Servicios Centrales trabaja desde casa, y en cuanto a la Red Comercial, al considerar los servicios financieros como esenciales, se ha restringido las horas de apertura de oficinas y se ha efectuado el trabajo por turnos, reforzando los canales de atención digitales.

La rápida asimilación de esta nueva dinámica también depende de una sólida gestión desde el área de Recursos Humanos. La pandemia ha forzado un ensayo improvisado para su implementación y, según el director de Talento y Cultura de FMBBVA, José Martín Huelves, las primeras semanas estuvieron inevitablemente marcadas por la incertidumbre. Un reto que se superó priorizando la salud de las personas con una política de ‘riesgo mínimo’ (empleando medidas de protección individual y utilizando toda la capacidad disponible de trabajo en remoto) y, fomentando la transparencia en todas las comunicaciones con los empleados.

Como primeras lecciones aprendidas de esta experiencia, Martín Huelves señala que “en el contexto en el que estamos, es imprescindible generar un entorno de empatía y confianza para mantener los vínculos entre las personas”. En este sentido, se han puesto en marcha una serie de iniciativas que promueven “una comunicación transparente y constante”, que se está logrando “a través de llamadas individuales, reuniones de equipo o la apertura de aulas abiertas, entre otras”.

En este contexto es imprescindible la creación de espacios de encuentro virtuales, ya que el sentimiento de cercanía que genera el trabajo presencial queda diluido y debe fomentarse a través de iniciativas novedosas, como las que se han puesto en marcha con agilidad y eficacia en la FMBBVA.